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lunes, 10 de agosto de 2026

"No están muertos los pájaros"

 




"No están muertos los pájaros"

                                Juan Gelman


No están muertos los pájaros,

no, no han muerto.

Viven.

Viven en los corazones 

de los hombres,

libres,

libres de cualquier lastre

que los ate a este suelo,

libres pra volar fuera de sus jaulas,

libres de  prejuicios

y de dogmas,

de fanatismos

 y de racismos 

de los más diversos colores.

No están los pájaros muertos,

mientras la música

de la poesía

nos libere del dolor

y  la impotencia,

y con sus alas desplegadas 

nos eleve 

más allá de la tierra 

y la tormenta. 

rumbo a  los cielos, 

hacia las estrellas. 


               María Graciela Kebani


¿Quién responderá?






¿Quién responderá?
¿Quién responderá
por tantos muertos
y tantos genocidios
encubiertos?
¿Quién responderá
por tanta madre
sin hijo
y tantos hijos
sin padres?
¿Quién responderá
por tanta ilusión segada,
por tanta violencia
desatada
y tanta vida
aniquilada?
¿Por tanta hierba
mutilada,
tanto árbol
deshojado
y tanto pájaro
enjaulado
quién responderá ?
¿Quién responderá
por tanta injusticia
cometida,
tanto corazón ultrajado,
por tanta hambre
y tanta sed
insatisfechas?
¿Por tanta lengua
y mano
cercenadas,
por tanta aurora
mancillada
y tanto cielo
emponzoñado,
por tanto niño
atropellado,
quién responderá?

María Graciela Kebani

sábado, 18 de julio de 2026

Ángel niño







 Ángel niño 

Ventana abierta.

Un barrilete

en el viento 

y un sueño.

Mares de cielo 

sus ojos. 

Azul terciopelo

sus sueños. 

Palomas pasan volando,

pasan volando la tarde.


Un barrilete aletea 

en el aire

aromado de violetas. 

Ángles de nieve 

sus alas, 

música de campanas.

Aprieta el niño

en sus manos

un sueño

que nunca aacaba.

Ventana abierta.

Blancas pasan las nubes

como mariposas blancas.

Palomas pasan volando, 

pasan volando y se llevan,

un ángel niño

y la tarde.

Pasan volando y llevan,

alas de barrilete,

el ángel.

          María Graciela Kebani

miércoles, 3 de junio de 2026

Alguien había abierto las puertas de este infierno

 



¿Quién gritó en medio de la noche?

¿Quién cortó los hilos de los sueños?

¿Qué tempestades agitaron nuestros barcos?

¿Quién incendió de fogatas el cielo?


Se vaciaron de hojas las copas de los árboles.

El otoño tendió una alfombra de hojas secas.

Se enredó el viento en las campanas 

y la muerte se descolgó de los tejados. 


¿Quién sembró de sangre los surcos de la tierra?

¿Quién segó las rosas del jardín de nuestra infancia?

Se escucharon voces que rezaban 

y el dolor de niños que lloraban.


El miedo fue creciendo a borbotones. 

Los pájaros volaron en bandadas,

buscando el rumbo que extraviaron.

Alguien había abierto las puertas de este infierno. 


                                                                      María Graciela Kebani


jueves, 23 de abril de 2026

¿Qué buscas, poeta?









 
¿Qué buscas, poeta? 

                               ¿Qué buscas, poeta, en el ocaso? 
                                                                            Antonio Machado

¿Qué buscas, poeta, entre tantos escombros,
entre tanta niebla?
¿Qué buscas entre las nubes,
bajo los mares, en la tormenta? 
¿Qué esperas encontrar entre tanta estridencia,
entre tanta desolación,
entre tamaña violencia?
¿Acaso la felicidad que nunca se alcanza?
¿Acaso la esperanza que, poco a poco,
fuimos perdiendo, sin darnos cuenta?
Poeta, ya no queda espacio para la belleza,
ni para la magia,
ni para el asombro,
ni siquiera para los sueños.
Poeta, algún día encontrarás  los paraísos perdidos,
los cielos azules, 
la tierra florida.
Poeta, sigue persiguiendo las palabras,
una y otra vez,
aunque la poesía no alcance, 
aunque los versos solos no basten,
para calmar 
tanta sed,
tanto agobio,
tanta frustración, 
tanto espanto.  

                                      María Graciela Kebani

jueves, 16 de octubre de 2025

Infinitud






 Rueda el sol en la rueda del cielo.

Y el tiempo rueda también en un círculo de fuego.

Infinitud.

Y el viento rueda y se enreda entre los pinos.

Y el río rueda entre las piedras y canta. 

Va arrastrando en su lecho las doradas hojas que el otoño desprende a su paso.

Y van rodando los poemas que la humanidad ha creado a través de los siglos.

Y la música, imbuida de un ímpetu todopoderoso, en espiral ascendente alcanza la inmensidad de las esferas celestes.


                                                                                     María Graciela Kebani

martes, 16 de septiembre de 2025

INSOMNIO

 








En las noches de insomnio,

las sombras tejían

los versos de un poema.

                          María Graciela Kebani


martes, 22 de julio de 2025

Tan lejos y tan cerca








¿De qué materia estamos hechos?

Acaso de estrellas, de ilusiones, de silencios,

de lluvia, de arena, de nostalgia,

quizás de luz, de perfume, de música, de magia.

¿Solo sangre fluye en nuestras venas?

¿Solo tiempo cargan nuestros huesos?

¿Qué río, qué nube,

qué viento nos recorre, nos eleva?

¿Qué caminos trazan nuestras huellas?

¿Qué edificios construyen nuestros sueños?

¡Cuánto fuego, cuánta fe y desmesura

en la esperanza!

¿Qué cielos persiguen nuestras alas?

¿Qué puentes tienden nuestros ojos?

Cuántas injusticias nos sublevan.

Los mares, las playas, las montañas 

siempre nos congregan,

hasta los versos de un poema.

Sin embargo, Dios está tan lejos y tan cerca.



                                              María Graciela Kebani


jueves, 27 de febrero de 2025

Estábamos allí...

 ESTÁBAMOS ALLÍ...


Estábamos allí, 

con los pies clavados en la tierra, 

y con los ojos trepando

por las escaleras del cielo. 

Estábamos allí, 

apagando el fuego con las manos, 

buscando sin descanso

 las alas de los pájaros,

agitando los brazos al viento,

pidiendo a voces,

lluvia, abundante lluvia, 

para acallar la sequía, 

para ahogar la sed

que nos tortura

una y otra vez. 

Estábamos allí, 

exhaustos,

sin fe, sin rumbo, sin destino,

cargando el peso de la noche,

soportando el peso de la sangre,

derramada

a través de  años, 

a través de  siglos. 

Estábamos allí, 

esperando,

esperando que una voz, potente,

nos despierte

y nos grite: "¡Levántate y anda!" 

jueves, 28 de noviembre de 2024

¿A dónde volar?

 





¿A dónde volar

si no tenemos alas?

¿A dónde huir,

si no hay ningún refugio?

¿A quién llamar,

si nadie nos responde? 

¿A quién rezar,

si nadie nos escucha? 

Abro puertas y ventanas

para que entre el sol,

la luz de la mañana.

El viento refresca

las últimas pesadillas.

La vida recomienza.

No importa si es otoño 

o primavera.

El camino se despliega

como una rosa

que ha perdido 

sus espinas.


                                  María Graciela Kebani






martes, 13 de agosto de 2024

Vivir







Vivir con la vida 

y con la muerte,

y con la luz del sol

y las sombras de la noche.

Con el dolor propio 

y de los otros,

y la esperanza tan ardiente. 

Vivir  con el fuego y la ceniza,

 con más dudas que certezas,

con el silencio de Dios

y con sus ángeles. 

Vivir con la constante tentación del diablo

y sus demonios.

Vivir esperando que  la lluvia

riegue la sed  de los sembrados 

y  brote la semilla de la tierra.

Vivir con la risa desatada 

y con el llanto

 que estruja el corazón

y la garganta, 

y con  el  anhelo de  paz

que nunca llega, 

y el tormento  permanente 

de la guerra.

Vivir suplicando cada día 

por  el pan,  el trabajo, 

y la alegría,

luchando sin descanso 

por la dignidad  y la justicia.

Vivir esperando que la muerte

no nos golpee la puerta,

de repente, sin aviso,

y nos lleve, 

sin darnos tiempo

a despedirnos.

                        María Graciela Kebani


domingo, 9 de julio de 2023

VENTANA ABIERTA

 





Ventana abierta

a una tarde de otoño

encandilada, 

suspendida

de un cielo transparente,

adormilado;

y los barcos 

anclados en el puerto,

varados en el viento

que se balancea

blanco,

por entre las blancas velas.

En mi taller

el tiempo 

se queda detenido;

han desaparecido

la urgencia y la rutina.

Mi cuerpo 

empequeñecido

permanece, aquí, 

quizás, 

encarcelado.

Y el alma

desprendida

de su ancla, 

a través de la ventana 

se va

hacia la luz, 

a la aventura.

                                María Graciela Kebani





viernes, 20 de enero de 2023

Crepúsculo tranquilo





                                        A Benito Quinquela Martín

  El sol incendia

la hora

del crepúsculo.

Las venas

del cielo estallan

en rojos carmesíes

y naranjas.

Arde el aire

en el ardiente

fuego de la tarde.

Y el río

empurpurado

es una brasa

enardecida

que abrasa el puerto y lo encandila.

El puerto, 

al rojo vivo,

ya no es el mismo.

El atardecer del pintor 

lo transfigura

y una inquietante

ensoñación

flota sobre las aguas

encarnadas,

enrojecidas,

mientras,

barcos y barcazas

vagan

a la deriva

y resplandecen

con una luz

que estremece

y maravilla.

Pronto vendrán

las sombras de la noche,

sin embargo,

el ocaso parece

eterno. 

El río

cual león hambriento

devoró el sol 

y en un insante,

el puerto se encendió

como una hoguera.   

                    María Graciela Kebani

martes, 26 de julio de 2022

Y venía la madre

 


Venía la noche,

negra,

ennegrecida,

convocando penumbras

y silencios.

Y venía la madre

con el niño

en sus brazos,

con los ojos barridos

por una lluvia de lágrimas

y un dolor

lacerante

que le apretaba el corazón

y la garganta.

La madre avanzaba, 

arrastrando 

siglos y siglos

de opresión y desencanto,

cargando en sus brazos

al niño.

Y el niño lloraba

y su llanto

no hallaba consuelo

y sus manitas oprimían

las desoladas manos

de su madre.

Y la noche oscura,

más oscura que la muerte

tendía su cerco de sombras.

No había luna

ni estrella que alumbrara.

No había luna 

ni estrella que acompañara

a esa madre

y a su hijo

en su brutal desamparo.


                          María Graciela Kebani

martes, 5 de julio de 2022

Caían las hojas del otoño



Caían las hojas del otoño

como caen

las lágrimas,

una a una;

caían

como caen

las gotas de la lluvia

en la ventana;

como caen

las horas

en el abismo 

del tiempo.

Caían las hojas

del otoño

como caen 

las notas 

desde un piano.

Y el viento 

se llevaba

la música

de las hojas

que caían, 

caían con la nostálgica

melodía

que el otoño

repetía como una letanía.

Y las hojas

doradas

iban tejiendo

una espiral infinita.

                                María Graciela Kebani

martes, 15 de marzo de 2022

Estalló el sol

 



Estalló el sol, así, de pronto,

como una bomba  de fuego.

Y el mar, desaforado, 

abrió de par en par

sus compuertas.

Y los hombres clamaron

a los dioses.

Y la muerte, como un viento

huracanado,

escapó de su guarida

para devastar los campos,

para segar las flores,

para arrasar la vida, 

para sepultar los sueños.

Y el dolor se expandió

como lava ardiente

por todos los rincones de la tierra.

Y la agonía se extendía 

como una llaga amarilla

y se tornaba eterna.

                     María Graciela Kebani

viernes, 4 de febrero de 2022

Un pájaro

 





Un pájaro de alas doradas

cruzó la tarde

y se llevó

los últimos rayos del sol.

Mientras dejaba caer

las oscuras plumas

de la noche.


                   María Graciela Kebani

jueves, 3 de febrero de 2022

Y venía la muerte

 



Y venía la muerte

sin pedir permiso,

blandiendo su afilada hoz

cual desaforado guerrero.


Y la muerte venía, 

con su negra cabellera

tremolando en el viento,

trepidante.

Y  venía  la muerte 

prepotente,

arrasando sembrados, 

pisoteando jardines,

vociferando.


Y llegaba la muerte 

con su antorcha encendida

con furia enfurecida,

con el fuego ardiendo

en su mirada,

mientras los muertos

riegan con su sangre

la tierra rasgada.

                           María Graciela Kebani

miércoles, 26 de enero de 2022

ESPINAS

 



Hambre.

Punzante.

Cielo de espinas.

Esquirlas.

Heridas abiertas.

Heridas que sangran.

Sangre que mana

incontenible.

Sangre que corre

entre los gritos

de los niños.

La noche.

Los muertos.

Cruces sin nombre.

Hambre.

Horada el cerebro.

Aturde.

El hambre estalla

y se expande

como reguero de pólvora

y el sol siembra

los campos de fuego.

La tierra arde,

se quiebra, se agrieta

y el hambre desborda.

Como un río desbocado

inunda las bocas desiertas,

hinca sus dientes,

sus filosos colmillos

para devorar, impávida,

hasta los huesos.

                       María Graciela Kebani


viernes, 24 de diciembre de 2021

YA ERA TARDE




No escuchó los gritos de terror y desesperación.

No, no pudo.

No vio a los niños desangrándose en las calles.

No, no pudo verlos.

Humo y fuego por todos sitios.

Llamaradas.

Cielos ardiendo.

Tronaban furiosos los dioses de la guerra. 

Estallaban edificios, estallaban árboles, campanarios.

Hasta el viento estallaba en pedazos.

Hasta el mar.

Graznidos de cuervos enloquecían el aire.

Con qué pasión segaban la vida.

Sin embargo, no conseguía olvidar.

No, nunca olvidaría.

Todo fue inútil.

Después lo supo.

                                          María Graciela Kebani