VIDA Y POESÍA
viernes, 24 de julio de 2026
Como una araña
sábado, 18 de julio de 2026
Ángel niño
Ángel niño
Ventana abierta.
Un barrilete
en el viento
y un sueño.
Mares de cielo
sus ojos.
Azul terciopelo
sus sueños.
Palomas pasan volando,
pasan volando la tarde.
Un barrilete aletea
en el aire
aromado de violetas.
Ángles de nieve
sus alas,
música de campanas.
Aprieta el niño
en sus manos
un sueño
que nunca aacaba.
Ventana abierta.
Blancas pasan las nubes
como mariposas blancas.
Palomas pasan volando,
pasan volando y se llevan,
un ángel niño
y la tarde.
Pasan volando y llevan,
alas de barrilete,
el ángel.
María Graciela Kebani
lunes, 6 de julio de 2026
Él se llenó de luz
La puerta estaba abierta. Entró como se entra a un misterio. Lo primero que descubrió fue un libro cerrado. Cuando se acercó, el libro se abrió como una flor. Y dejó flotando su perfume encantador. Las palabras se elevaron y volaron como barriletes.
Sembraron el aire de preguntas,
de plegarias,
de ilusiones,
de poesía,
de besos,
de adioses,
de recuerdos y de olvidos,
de alegrías y de angustias.
Y también él se llenó de luz como ese cuarto escondido y las palabras revolotearon como mariposas entre las ramas del cielo, trazando un camino brillante en el aire azul de la mañana. Entonces, comprendió que ya no era el mismo que había cruzado la puerta. Estiró sus brazos, atrapó una palabra que resplandecía y la guardó entre sus manos.
María Graciela Kebani
viernes, 26 de junio de 2026
Quisimos invocar al sol
La noche se extendía como una mancha de tinta negra. Perturbadora. Asfixiante. No se veía nada. Nada de nada. Se olía el silencio. Un silencio oscuro, penetrante.
Quisimos invocar al sol. Pero la oscuridad devoraba nuestras voces.
Y la noche se eternizaba y nos dejaba al borde de la ceguera.
Y sí, estábamos ciegos, aunque tuviéramos los ojos bien abiertos.
Mará Graciela Kebani
miércoles, 3 de junio de 2026
Alguien había abierto las puertas de este infierno
¿Quién gritó en medio de la noche?
¿Quién cortó los hilos de los sueños?
¿Qué tempestades agitaron nuestros barcos?
¿Quién incendió de fogatas el cielo?
Se vaciaron de hojas las copas de los árboles.
El otoño tendió una alfombra de hojas secas.
Se enredó el viento en las campanas
y la muerte se descolgó de los tejados.
¿Quién sembró de sangre los surcos de la tierra?
¿Quién segó las rosas del jardín de nuestra infancia?
Se escucharon voces que rezaban
y el dolor de niños que lloraban.
El miedo fue creciendo a borbotones.
Los pájaros volaron en bandadas,
buscando el rumbo que extraviaron.
Alguien había abierto las puertas de este infierno.
María Graciela Kebani






