—¿Escuchaste esa voz?
—Sí. Es Dios que clama.
—¿Quién va a responder?
—Nadie. Ya convertimos el paraíso en un infierno.
María Graciela Kebani
—¿Escuchaste esa voz?
—Sí. Es Dios que clama.
—¿Quién va a responder?
—Nadie. Ya convertimos el paraíso en un infierno.
María Graciela Kebani
—Perdón, señor, ¿dónde está la salida?
—¿Aún no se ha dado cuenta? Aquí no hay ninguna salida.
María Graciela Kebani
Me perdí buscando a Dios tras los espejos. Caminé entre reflejos contrapuestos que multiplicaban mis dudas hasta el infinito. Cada pasillo prometía un reverso sagrado, pero solo encontraba copias de mis manos buscando a tientas en el vacío. Quise preguntar el camino de regreso, sin embargo, el eco de mi propia voz ya no me reconoció.
María Graciela Kebani
Despertaron los fantasmas del pasado y comenzaron a importunarme. Traían murmullos de un tiempo olvidado y rostros borrados por la niebla. Se quedaron allí, mudos y lejanos. Quise definir sus contornos, en cambio, mis ojos solo atravesaron el vacío. El impacto me dejó a solas con el eco de una historia que me pertenece, pero ya no sé descifrar.
María Graciela Kebani
María Graciela Kebani