lunes, 10 de agosto de 2026

El muro

 





       La tarde se llevó el sol y dejó una luna suspendida de los cielos. Por las calles se esparcían las sombras y ya no sabía bien por dónde andaba. Así no llegaría a ningún lado. Caminaba y caminaba con mi sombra que se movía al compás de mis pasos, mientras los recuerdos iban y venían. Yo no quería llegar. No, no quería. Creo que en lugar de avanzar, retrocedía. Las calles se embarullaban, se ensombrecían más y más y mi cabeza estaba a punto de estallar. Hasta que, de repente,  no pude continuar. Un muro descomunal se alzaba ante mí como un ogro amenazador. Extendí los brazos y  mis manos solo percibieron la piedra húmeda, helada.

    Cuando alcé la mirada, desde el cielo caía como un torrente de lava, oscuro, inagotable, una hiedra que, seguramente, me cubriría para acabar asfixiándome.

     La noche seguía urdiendo su trama de sombras y  silencio. 


                                                                                                           María Graciela Kebani


"No están muertos los pájaros"

 




"No están muertos los pájaros"

                                Juan Gelman


No están muertos los pájaros,

no, no han muerto.

Viven.

Viven en los corazones 

de los hombres,

libres,

libres de cualquier lastre

que los ate a este suelo,

libres pra volar fuera de sus jaulas,

libres de  prejuicios

y de dogmas,

de fanatismos

 y de racismos 

de los más diversos colores.

No están los pájaros muertos,

mientras la música

de la poesía

nos libere del dolor

y  la impotencia,

y con sus alas desplegadas 

nos eleve 

más allá de la tierra 

y la tormenta. 

rumbo a  los cielos, 

hacia las estrellas. 


               María Graciela Kebani


¿Quién responderá?






¿Quién responderá?
¿Quién responderá
por tantos muertos
y tantos genocidios
encubiertos?
¿Quién responderá
por tanta madre
sin hijo
y tantos hijos
sin padres?
¿Quién responderá
por tanta ilusión segada,
por tanta violencia
desatada
y tanta vida
aniquilada?
¿Por tanta hierba
mutilada,
tanto árbol
deshojado
y tanto pájaro
enjaulado
quién responderá ?
¿Quién responderá
por tanta injusticia
cometida,
tanto corazón ultrajado,
por tanta hambre
y tanta sed
insatisfechas?
¿Por tanta lengua
y mano
cercenadas,
por tanta aurora
mancillada
y tanto cielo
emponzoñado,
por tanto niño
atropellado,
quién responderá?

María Graciela Kebani

viernes, 24 de julio de 2026

Como una araña










   Colgaba la luna de la telaraña del cielo. Como una araña tejía la trama de la noche. -¡Vamos!, ¿Qué esperás? -le gritó mientras corría como una ráfaga furiosa hacia el auto. Vio al hombre desplomado y la sangre que manaba, roja, de su cuerpo retorcido por el dolor. 
    Entonces se dio cuenta de que, en otra ocasión, no dudaría tanto en disparar. 

                                                                                     María Graciela Kebani

sábado, 18 de julio de 2026

Ángel niño







 Ángel niño 

Ventana abierta.

Un barrilete

en el viento 

y un sueño.

Mares de cielo 

sus ojos. 

Azul terciopelo

sus sueños. 

Palomas pasan volando,

pasan volando la tarde.


Un barrilete aletea 

en el aire

aromado de violetas. 

Ángles de nieve 

sus alas, 

música de campanas.

Aprieta el niño

en sus manos

un sueño

que nunca aacaba.

Ventana abierta.

Blancas pasan las nubes

como mariposas blancas.

Palomas pasan volando, 

pasan volando y se llevan,

un ángel niño

y la tarde.

Pasan volando y llevan,

alas de barrilete,

el ángel.

          María Graciela Kebani

lunes, 6 de julio de 2026

Él se llenó de luz

     




    La puerta estaba abierta. Entró como se entra a un misterio. Lo primero que descubrió fue un libro cerrado. Cuando se acercó, el libro se abrió como una flor. Y dejó flotando su perfume encantador. Las palabras se elevaron y volaron como barriletes. 

    Sembraron el aire de preguntas,

    de plegarias,

    de ilusiones,

    de poesía, 

    de besos, 

   de adioses,

   de recuerdos y de olvidos,

  de alegrías y de angustias.

     Y también él se llenó de luz como ese cuarto escondido y las palabras revolotearon como mariposas entre las ramas del cielo, trazando un camino brillante en el aire azul de la mañana. Entonces, comprendió que ya no era el mismo que había cruzado la puerta. Estiró sus brazos, atrapó una palabra que resplandecía y la guardó entre sus  manos. 


                                                                                  María Graciela Kebani


viernes, 26 de junio de 2026

Quisimos invocar al sol

 




     La noche se extendía como una mancha de tinta negra. Perturbadora. Asfixiante. No se veía nada. Nada de nada. Se olía el silencio. Un silencio oscuro, penetrante.

    Quisimos invocar al sol. Pero la oscuridad devoraba nuestras voces.

     Y la noche se eternizaba y nos dejaba al borde de la ceguera.

      Y sí, estábamos ciegos, aunque tuviéramos los ojos bien abiertos.


                                                                                  Mará Graciela Kebani