viernes, 26 de diciembre de 2025

Solo un camino desolado y polvoriento

 






   Cuando giré, solo vi un camino polvoriento salpicado de cactus espinosos. El viento clavó en mi rostro  sus púas erizadas. El sol enrojecía más y más el horizonte. Allá lejos el cielo parecía incendiarse.

   Repentinamente, no pude entender cómo, me encontré ante un cruce de vías. Y en el colmo del asombro  escuché la campanilla que anunciaba que un tren se aproximaba.

   En realidad, no se veía ninguna estación a la distancia.

   No tuve tiempo para decidir qué haría. El tren pasó ante mí como una ráfaga y la tierra tembló.


 

   Miré a un lado y a otro de las vías. Nada. Solo un camino desolado y polvoriento. Un viento erizado de púas clavándose en mi piel hasta mis huesos y un cielo, allá lejos, ardiendo como una fogata. 


                                                                                   María Graciela Kebani



No hay comentarios:

Publicar un comentario