martes, 15 de marzo de 2022

Estalló el sol

 



Estalló el sol, así, de pronto,

como una bomba  de fuego.

Y el mar, desaforado, 

abrió de par en par

sus compuertas.

Y los hombres clamaron

a los dioses.

Y la muerte, como un viento

huracanado,

escapó de su guarida

para devastar los campos,

para segar las flores,

para arrasar la vida, 

para sepultar los sueños.

Y el dolor se expandió

como lava ardiente

por todos los rincones de la tierra.

Y la agonía se extendía 

como una llaga amarilla

y se tornaba eterna.

                     María Graciela Kebani

sábado, 12 de marzo de 2022

La memoria

       



     La memoria se abrió como una flor y entonces, empezaron a florecer los recuerdos. Y  la infancia desplegó su abanico de luz a través de un tiempo sin límites y en un espacio dedicado al juego. La vida casi desonocía el rostro de la muerte. La Parca andaba lejos, escondida en el bosque de los sueños. Y los libros estaban allí, tentadores como un oasis en medio el desierto. Y los recuerdos se entreveraban en las páginas del libro de mi vida. Todo mi pasado escrito en esas páginas, pero no se develaban  todos mis recuerdos.

     La memoria empezó a cerrar su corola y dejó caer los pétalos lentamente sobre mis manos.


                                                                                      María Graciela Kebani

jueves, 10 de marzo de 2022

La jauría

 


           De repente, la jauría estalló y los ladridos como petardos agrietaron los ojos de la noche. Luego, un silencio ominoso se esparció por todos los rincones. Entonces, un grito pavoroso perforó el aire enredado en los hilos de tinieblas. Y el eco multiplicó el grito hasta el infinito.

                                                                                             María Graciela Kebani

miércoles, 9 de marzo de 2022

Entre el cielo y la tierra

      



           Cuando llegó a la cima, se dio cuenta de que ya no podía avanzar ni retroceder. Decidió quedarse allí. Después de todo, no tenía alas. Allí, donde se unía el cielo y la tierra, donde se encontraba más cerca del paraíso que del infierno. Allí, donde no podían alcanzarlo los brazos de la muerte.

                                                                                               María Graciela Kebani

martes, 8 de marzo de 2022

Y todo fue silencio

 



    La luna se deslizó por el tobogán de la noche con un puñado de estrellas en sus manos. Quedó allí, tendida a orillas de la playa, brillando como una gema. El mar era un espejo de luz. 

     Y todo fue silencio. Y una radiante luminosidad diluyó las sombras de la noche..


                                                                                    María Graciela Kebani

jueves, 3 de marzo de 2022

Un libro abierto




                    Abrió el libro y, de inmediato, se abrieron las puertas del paraíso.

                                                                               María Graciela Kebani

miércoles, 2 de marzo de 2022

¿Qué hacía yo parada en medio de las vías?

         

       Traté de desechar las últimas imágenes de la sofocante pesadilla, pero no pude. Una y otra vez el sueño cerraba mis ojos, y entonces las imágenes distorsionadas reaparecían. 

        La boca redonda y blanca de la luna aullaba como la campanilla que anunciaba el paso del tren. La noche había soltado sus sombras, mientras los perros ladraban frenéticamente. La estación se hallaba desierta y neblinosa. 

      Todo resultaba siniestro. Hasta un gato se desprendió de la oscuridad y se deslizaba con sigilo por el andén. De repente, un maullido aterrador y el tren que venía avanzando por las vías con los faros brillantes como los ojos de un felino entre la niebla y el espanto. 

       ¿Qué hacía yo parada en medio de las vías?

                                                                               María Graciela Kebani