viernes, 31 de octubre de 2025

La Torre de Babel

     




   Entonces Dios empezó a escuchar voces. Voces confusas, alteradas. Eran los hombres que discutían acaloradamente. Andaban trepados a una torre colosal que aún no se hallaba terminada.

     Sumamente indignado  Dios decidió confundirlos para castigar tanta soberbia y tamaña insolencia. Desde ese momento los hombres, que hablaban una sola lengua, no se entendieron más y se dispersaron por toda la faz de la tierra. Y la torre que debería haber alcanzado los cielos y desafiado el poder de la divinidad quedó trunca. Así  se fracturó la unión que existía entre las creaturas a las que Yavé les había otorgado la vida. Los seres humanos jamás volverían a entenderse porque, a partir de la construcción fallida de la Torre de Babel, hablarían múltiples lenguas que solo contribuirían a separarlos. 


                                              María Graciela Kebani

sábado, 25 de octubre de 2025

"No es bueno que el hombre esté solo."

 





        Y dijo Dios: "No es bueno que el hombre esté solo."

         Entonces de la costilla del primer hombre Dios creó a la mujer para que lo acompañara.

         Dios les dio todo lo bueno que había sido engendrado por su acto creador.  

         Adán no vaciló en culpar a la mujer por haber comido el fruto del árbol prohibido.

         Entonces Dios, extremadamente irritado y dolido, los castigó a ambos: Los expulsó sin compasión del paraíso que les había ofrendado. Y durante siglos y siglos, antes y después de Cristo, Eva vivió bajo el dominio de Adán, tal como lo había decretado Dios.

         Pero, en verdad, ¿quién dispuso que la vida de la mujer dependiera inexorablemente del hombre?

        El relato bíblico, en definitiva, es otro de los tantos relatos a los que el hombre nos tiene acostumbrados.

                                                                                     María Graciela Kebani


jueves, 16 de octubre de 2025

Infinitud






 Rueda el sol en la rueda del cielo.

Y el tiempo rueda también en un círculo de fuego.

Infinitud.

Y el viento rueda y se enreda entre los pinos.

Y el río rueda entre las piedras y canta. 

Va arrastrando en su lecho las doradas hojas que el otoño desprende a su paso.

Y van rodando los poemas que la humanidad ha creado a través de los siglos.

Y la música, imbuida de un ímpetu todopoderoso, en espiral ascendente alcanza la inmensidad de las esferas celestes.


                                                                                     María Graciela Kebani

Nos habíamos equivocado nuevamente

 





                                        


 No podíamos salir por más que intentáramos andar y desandar el camino. No había manera de encontrar la salida por más que buscáramos alguna puerta entre tantos corredores.

   No, no había puertas. Solo pasillos que terminaban por convertirse, en realidad, en túneles que se abrían ante nuestros ojos azorados para volver a cerrarse.

   Hasta que finalmente, cuando ya habíamos descartado cualquier esperanza, divisamos una luz. A medida que avanzábamos la luminosidad parecían aumentar.

   Allá, bien lejos, creímos percibir  alguna abertura que conduciría hacia el exteiror.

   Sin embargo, al acercarnos, comprobamos con desesperación que nos habíamos equivocado nuevamente.                

                                                                             

        María Graciela Kebani

domingo, 12 de octubre de 2025

El hechizo

 





    Faltaba muy poco para que dieran las doce. Debía escapar antes de que se acabara el hechizo. Antes de que perdiera no solo un sino los dos zapatos recién estrenados y la carroza se convirtiera en calabaza.

      Bajé las escaleras como perseguida por el mismísimo diablo.

     Fue inútil. Antes de que legara al último escalón, sonaron las campanadas anunciando las doce y el fin del encantamiento.

     Otra vez me encontré fregando los pisos de la casa, lavando y tendiendo ropa, cocinando y realizando todos los quehaceres domésticos habidos y por haber. Ni Cenicienta estaba condenada a tantos y variados menesteres.

   Ahora, la única opción que me queda es esperar a otra hada madrina y un próximo hechizo.

                                                                                                 María Graciela Kebani

miércoles, 8 de octubre de 2025

Y las sombras...

 





Y dijo Dios:

"¡Hágase la luz!"

Y la luz se hizo.

Y luego el hombre dijo:

"¡Hágase la oscuridad!"

Y las sombras se esparcieron por toda la faz de la tierra.

Y el hombre vio que todo lo que había hecho no era bueno. Pero continuó con su obra de destrucción, despreocupado, siempre mirando hacia el futuro.


                                                                        María Graciela Kebani