sábado, 25 de octubre de 2025

"No es bueno que el hombre esté solo."

 





        Y dijo Dios: "No es bueno que el hombre esté solo."

         Entonces de la costilla del primer hombre Dios creó a la mujer para que lo acompañara.

         Dios les dio todo lo bueno que había sido engendrado por su acto creador.  

         Adán no vaciló en culpar a la mujer por haber comido el fruto del árbol prohibido.

         Entonces Dios, extremadamente irritado y dolido, los castigó a ambos: Los expulsó sin compasión del paraíso que les había ofrendado. Y durante siglos y siglos, antes y después de Cristo, Eva vivió bajo el dominio de Adán, tal como lo había decretado Dios.

         Pero, en verdad, ¿quién dispuso que la vida de la mujer dependiera inexorablemente del hombre?

        El relato bíblico, en definitiva, es otro de los tantos relatos a los que el hombre nos tiene acostumbrados.

                                                                                     María Graciela Kebani


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