martes, 16 de septiembre de 2025

Milagro






Ahora los pájaros llenaban la tarde y se abrían las últimas rosas del otoño.

Ahora el sol era un incendio de campanas.

El cielo rojo, enrojecido, parecía una fogata.

Sin embargo, el fuego se apagaría. Nos quedaríamos apenas con los sombras y con más dudas que certezas.

Y la noche nos hacía olvidar las pesadillas del día para dejarnos solos con los fantasmas que comienzan su ronda en cuanto se apagan las luces. 

A pesar de todo esperamos cada amanecer con cierta esperanza, confiados en que el nuevo día podría ser el portador del milagro que cambiará nuestro destino. 


                                                                                         María Graciela Kebani

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