No encontraba las gafas por ningún lado. Ansiaba terminar el relato que estaba leyendo. Afortunadamente las descubrió entre los almohadones del sofá.
En algún momento, perdió la cabeza en algún sitio.
Lamentablemente no pudo saber cómo acababa el cuento.
María Graciela Kebani

No hay comentarios:
Publicar un comentario